miércoles, 17 de noviembre de 2004

Comenzando un Libro Espejo


Hace años que creo en esta Religión, mucho tiempo en el que me forjé la idea de unos Dioses diferentes a los "principales" (Alá, Dios, Jehová...). Desde muy pequeña estuve ligada al mundo mitológico-religioso; empezando como un juego en el que mis amigas y yo éramos Diosas, yo era la Diosa Athena.

Cosas de la vida, descubrí al crecer que Athena, la Minerva de los romanos, era para los griegos la Diosa de la Sabiduría, "casualmente" mi verdadero nombre proviene del griego y significa "sabiduría".

Me llegó la época de creer en la Virgen María y el juego cambió: ahora yo era la Virgen y mis amigas dos hermanas que iban a verla.

En la adolescencia, pasó el turno de ser Selene, la Diosa de la Luna. No comprendía muy bien mi afán por encontrar un nombre que se ajustase y adaptase a mi persona... Aquel parecía el indicado, por lo que pasó a ser mi segundo nombre y se me llegó a conocer sólo como Selene.

Tras esta deidad lunar, llegó akasha, nombre del cual desconocía el significado hasta hace poco. Akasha resultó ser "espíritu", el quinto elemento.

Con la llegada a mi nuevo país, comencé a tomarme mis inquietudes religiosas mucho más en serio, llegó la Luz definitiva y, con ella, EL NOMBRE: Morgana de las Hadas.

A Morgana, en todo libro y toda película que leía y veía o hacía alusión a ella, se la representaba como una bruja malvada pero, algo en mi interior me decía que, la verdadera Morgana no era así.

En Beltane 2004 llegó a mis manos en forma de presente por parte de mi hermana Isisnofret un libro titulado Las Nieblas de Avalon. Yo había visto la película del libro, la primera vez que mostraban a Morgana tal como yo sabía que era.

El libro me reveló varios datos de ella y vi que su vida y la mía eran similares, por no decir iguales... Morgana, que en celta significa "mujer que proviene del mar" es definitivamente mi nombre. Ambas venimos del mar, yo pasé mis primeros años de vida junto a esa masa de agua salada y, a pesar de estar alejada de él, mi corazón sigue unido y atado a ese mar.

Este Libro Espejo empieza gracias a mi hermana Isisnofret a la que quiero y admiro. Ella comenzó su Libro Espejo el año anterior yo deseo seguir sus pasos. En este Libro Espejo deseo reunir mis pensamientos, sentimientos y los acontecimientos importantes de mi vida para leerlo con el correr del tiempo y así ver mis errores (que hasta la fecha han sido muchos) y poder rectificarlos.

El error del que más me arrepiento fue y aún es el modo en el que me presenté a Isisnofret y, como es una de las personas a las que más quiero en este mundo, deseo rectificar ahora mismo, con esta carta:

Mi querida hermana:

Hace años que nos conocemos y aún no te he pedido perdón por no ser sincera contigo desde el primer día en que te conocí. Sabes, y eso es cierto, que yo pasaba por unos malos momentos y la mala relación con mis padres no ayudaba mucho. Debido a estas circunstancias, perdí la confianza en los demás y, peor aún, en mí misma.

Comencé mintiéndote con mi nombre, no me llamo Selene... ya sabes el verdadero. Cuando te conocí, de la Wicca sabía NADA, tenía mis creencias pero no sabía cómo denominarlas. No corregí la confusión del nombre porque hasta los profesores habían empezado a llamarme Selene.
En el camino de la Religión, sole tuve una maestra: mi vida. Vivía la religión como el corazón me lo pedía. Debido a lo obsurdo de la base de mi religión, me centré en mi bisabuela, a quien siempre he querido y admirado pero ella  NUNCA y digo NUNCA me haló de temas religiosos.

La Wicca me llegó con una de tus cartas, que decías que querías hacer un coven. Busqué información sobre ello y vi que varias de aquellas creencias coincidían con las mías. ¿Cómo podría ser, si mi religión era fantasía mía? O... ¿no lo era...? No puedo explicarlo...

Siento haberte tenido engañada todos estos años. Primero callé por miedo a ser insignificante y poco interesante a tus ojos y después, por miedo a perder a una hermana. Pero, ahora, confío en mí y en MI HERMANA y sé que, al igual que tú: YO TAMPOCO QUIERO TENER SECRETOS CONTIGO.

Sé que esta confesión puede hacer que te pierda pero, yo la necesitaba. Eres tan importante para mí que un engaño antiguo me duele. Por eso lloraba, por eso me viste triste ante el espejo... Llevaba días pensando en esta confesión.

Te quiero, hermanita. Supongo que necesitarás tiempo para asimilar todo esto... Siento el engaño. Hoy mejor que nunca sé: QUE NO TE MEREZCO HERMANA PERO, TE NECESITO.

Tu hermana:

Morgana de las Hadas