sábado, 2 de julio de 2011

Del eclecticismo... a Janet

Janet Farrar

Cuando yo empecé en este Camino, iba a mi aire, hacía lo que el corazón me dictaba, no porque despreciara el camino tradicional sino porque, me era más fácil y cómodo así. Ya había tenido que aprenderme el Padre Nuestro y miles de oraciones más de pequeña ¡como para ahora elegir una religión en la que seguir estudiando y siguiendo unas normas establecidas! Pero, poco a poco, fui conociendo la BTW (British Traditional Witchcraft) de la mano de gente que, con el tiempo, fue desapareciendo de mi vida (es lo que tienen los giros de la Rueda, que la gente viene cuando tiene que estar y desaparece cuando ya ha cumplido su función en tu vida). Me vi de la noche a la mañana con tanta información y tan interesante que me volví de nuevo un ratoncito de biblioteca. Pero, pronto vi que, estando aislada en el bosque y sin coche, poco podría avanzar en la práctica y, las puertas del camino de la BTW se cerraron para mí.

No me entristecí, seguí mi camino con los nuevos conocimientos adquiridos y, cuando me mudé a Valencia, adopté todo aquello a las tradiciones de la zona donde vivía, como Janet decía que ella y Stewart hicieron al mudarse a Irlanda. El Destino quiso de nuevo que los tradicionales volvieran a mi camino y, esta vez, de la mano de gente interesada en enseñarme la Wicca Alexandrina y, al indagar sobre su linaje, diciendo venir del coven de los Farrar, escribí a Janet y me informé y descubrí que, por fin, no se me mentía. Ella me respondió muy amablemente, cordial, directa, muy cercana y muy cariñosa (gracias, Janet) y me aconsejó y guió. De hecho, hasta me recomendó contactos y se ofreció a buscarme gente que me pillara más a mano.

Siempre lo he dicho, se me han cerrado puertas pero, las ventanas que se me han abierto después siempre han sido mejor que lo que dejé atrás. Conocer a Janet, aunque sólo sea por escrito es de lo mejor que me ha pasado hasta ahora. Es alguien a quien veneraba por su libro La Biblia de las Brujas y a quien me propuse escribir en más de una ocasión pero, finalmente nunca hacía, por humildad, por sentirme demasiado 'poco' para alguien como ella.

Me gusta saber que ahora, cuento con ella para comentarle dudas y pedirle consejo pues ahora sé, que siempre encuentra un hueco en su apretada agenda para no dejar desamparados a los que se interesan por su tradición y el buen nombre de ésta. Y, sobre todo, gracias por apoyar mi proyecto Triple Espiral y por ofrecerte a trabajar con nosotros.

Practico dentro del coven Triple Espiral, del cual soy Sacerdotisa y fundadora desde junio de 2010. Y soy Sacerdotisa, no por estar iniciada en alguna tradición de laBTW (que no es el caso) sino porque yo lo fundé y hago las funciones de Sacerdotisa. Hay gente que considera erróneo que alguien se proclame Sacerdote/Sacerdotisa de un coven pero, como me dijo Janet Farrar una vez (leer aquí el texto original):
Being a Priestess is about what you do, not whether the title has been bestowed upon you by a person or a tradition. If you work as a Priestess, act as aPriestess, believe as a Priestess, then by definition you are a Priestess. Obviously, you can't call yourself Gardnerian or Alexandrian as these traditions require you to take their initiations, but if you create your own eclectic coven that works, then you have every right to call yourself the Priestess of that coven. After all, isn't that what Gardner andSanders did, as well as many others? 
Traducción:
Ser una Sacerdotisa es lo que haces, no se trata de si se te ha otorgado el título por una persona o una tradición. Si trabajas como una Sacerdotisa, actúas como una Sacerdotisa, crees como unaSacerdotisa, entonces por definición eres unaSacerdotisa. Obviamente, no puedes llamarteGardneriana alexandrina, ay que estas tradiciones requieren que tomes sus iniciaciones, pero si creas su propio coven ecléctico que trabaja, entonces tienes todo el derecho de llamarte laSacerdotisa de este coven. Después de todo, ¿no es esto lo que Gardner Sanders hicieron, así como muchos otros?


Con autorización y revisado por Janet Farrar Gavin-Bone

viernes, 1 de julio de 2011

Carga de la Diosa


Escuchad las palabras de la Gran Madre, que en la antigüedad fue llamada entre los hombres Artemisa, Astarte, Atenea, Diana, Melusina, Afrodita, Cerridwen, Dana, Arianrhod, Isis, Bride, y por muchos otros nombres.

Siempre que tengáis necesidad de alguna cosa, una vez al mes y mejor cuando sea plenilunio, os reuniréis en algún lugar secreto y me adoraréis en espíritu, pues yo soy la Reina de todas las brujas. Allí os reuniréis, vosotros que deseáis aprender de buen grado tosa la brujería y aún no conocéis sus más profundos secretos. Os enseñaré cosas que aún se desconocen. Y os liberaréis de la esclavitud, y como señal de que seréis realmente libres, celebraréis desnudos vuestros ritos, y bailaréis, cantaréis, festejaréis, haréis música y el amor, todo en mi alabanza. Pues mío es el éxtasis del espíritu, y también es mía la alegría sobre la tierra, pues mi ley es amor hacia todos los seres. Mantened puro vuestro más alto ideal, esforzáos por alcanzarlo y no dejéis que nada os detenga u os haga volver atrás. Pues mía es la puerta secreta que se abre a la Tierra de la Juventud y mía es la copa del vino de la vida, y el Caldero de Cerridwen, que es el Santo Grial de la inmortalidad. Yo soy la Diosa misericordiosa, que otorga el don de la alegría al corazón del hombre. Yo otorgo el conocimiento del espíritu eterno sobre la tierra, y más allá de la muerte, otorgo la paz y la libertad, y la reunión con aquellos que ya se fueron. No exijo sacrificio, pues mirad, soy la Madre de todos los seres vivos, y mi amor se derrama sobre toda la tierra.

Escuchad las palabras de la Diosa de las Estrellas; en el polvo de cuyos pies están las huestes del cielo, y cuyo cuerpo encierra el universo.

Yo, que soy la belleza de la tierra verde, y la luna blanca entre las estrellas, y el misterio de las antiguas aguas y el deseo del corazón del hombre, llamo a vuestra alma. Despertad y acudid a mí, pues yo soy el alma de la naturaleza que otorga la vida al universo. De mí proceden todas las cosas, y a mí han de volver igualmente todas; y ante mi rostro querido por los dioses y hombres, , dejad que vuestros más recónditos seres divinos queden envueltos por el éxtasis del infinito. Ríndaseme culto en el corazón que se regocija; pues mirad, todos los actos de amor y placer son mis rituales. Por tanto, dejad que la belleza y la fuerza, el poder y la compasión, el honor y la humildad, el regocijo y la veneración habiten en vosotros. Y vosotros que pensasteis buscarme, sabed que vuestra búsqueda y vuestros anhelos de nada os valdrán a menos que conozcáis el misterio: si lo que buscáis no se encuentra en vuestro interior, entonces nunca lo encontraréis sin vosotros. Pues mirad, yo he estado con vosotros desde el principio, y yo soy la que se alcanza al final del deseo.

Autora: Doreen Valiente