martes, 31 de octubre de 2017

Receta: Galletas de miel


Hoy, a parte de Samhain y honrar a mis difuntos, rindo culto a Hecate, pues esta es una de sus noches. Y para ello, he decidido hacer galletas de miel con dibujos de llaves y serpientes. Varias personas me han pedido la receta así que, quizá sea el momento de crear un apartado de recetas que utilizo durante los rituales. Estas galletas en concreto son muy sencillas de hacer, como podréis ver a continuación.

Ingredientes: 
  • 1 huevo. 
  • 1 cucharada grande de miel.
  • 250-300 gr. de harina.
  • 1/2 vaso de aceite de girasol.
  • 1/2 vaso de azúcar.
  • 1 par de cucharaditas de levadura. 

Elaboración:

Mezclar dos cucharaditas colmadas de levadura con un poco de harina. Batir un huevo entero junto con medio vaso de azúcar, medio vaso de aceite y una cucharada de miel. Cuando esté bien trabajado, añadir la harina mezclada con la levadura poco a poco. Seguir agregando harina poco a poco, sin agregar más hasta no haber conseguido que la anterior se haya mezclado bien. Una vez la mezcla no se quede pegada a los dedos, estará lista para ser trabajada. Enharinar una superficie lisa y limpia y alisar la masa con la ayuda de un rodillo de cocina. Con un cortador de masa de la forma deseada, comenzar a cortar las galletas, dejándolas en una bandeja de horno en cuya base se habrá puesto papel de hornear. Meter al horno a 200º durante 25-30 minutos.

Pueden hacerse también agregando una almendra, nuez o pasas como adorno en la parte superior. O agregar corteza de naranja rayada o canela en polvo a la masa para alterar un poco el sabor, dependiendo del gusto que se desee.

Como veis, es muy fácil y con esta mezcla, salen alrededor de cincuenta galletas de tamaño pequeño, como las de la foto que hay al inicio de esta entrada. Espero que os gusten si las llegáis a cocinar.

viernes, 27 de octubre de 2017

El aprendizaje

Llegas aquí con conocimientos avanzados de Wicca, Asatru, Druidismo o la rama pagana que hayas decidido adoptar. Llegas aquí sin conocimientos pero con ganas de aprender. Llegas aquí por mera curiosidad. Sea cual sea el motivo que te trajo hasta aquí, tu presencia es grata y bien recibida. 

Todo aprendizaje es un camino a recorrer despacio y sin atajos, es llegar a una cima eligiendo el camino más apropiado a nuestras aptitudes. Un experto en un tema que quiera aprender más detalles sabrá de rutas alternativas pero, un principiante tiene dos alternativas: el club de montaña o ir por su cuenta. Por supuesto, tener un monitor que nos guíe es muchísimo mejor porque evita los senderos resbaladizos y deja los empinados para cuando nuestro cuerpo esté preparado para ellos. Pero yendo solo, toca fiarse de uno mismo y prepararse con diferentes herramientas después de haber consultado rutas en varios mapas para contrarrestar el estado de los caminos. En la brujería pasa exactamente lo mismo.

Hay buscadores (seekers, dentro de la Wicca y BTW) que consiguen encontrar un grupo al que unirse y aprender de ellos. Solicitan ingreso y se les realiza una serie de pruebas (algunas de lo más simples, nada que ver con rituales ni búsquedas de reliquias sagradas) que demostrarán si realmente es digno del aprendizaje o no. Se busca ver su nivel de curiosidad, su capacidad de asimilar concepto básicos del Arte, su paciencia y su saber estar entre otras muchas aptitudes. Si el solicitante es apto, se le acepta y comienza su aprendizaje. Si no lo es, sus caminos se separan a veces para siempre y otras, hasta que esté preparado. Pero hay otra situación: la de aquella persona que debe estudiar por su cuenta ya sea porque no encuentra grupo que le acepte o porque así lo decide. Ambos caminos son válidos con la diferencia de que el solitario conlleva más esfuerzo y dedicación. Y es aquí donde quiero ayudar con mi experiencia.

He leído muchos libros antes de la llegada de Internet —herramienta de gran utilidad para el solitario, ¡haced uso de ella!— y una vez con conexión en casa, comencé a divagar. Sí, divagar Internet es un arma de doble filo que te lleva de un lado a otro con textos con enlaces relacionados y otros temas interesantes y empiezas leyendo sobre una deidad y acabas, sin saber cómo, leyendo sobre las propiedades de la lavanda. Divagar nos hace perder tiempo. Y, aunque no lo parezca, con los libros también pasa. Empezamos uno y pensamos que aquel de más allá también se ve interesante y lo agregamos a nuestras lecturas actuales. Finalmente leemos mucho pero no nos centramos al cien por cien en nada. Recomiendo por eso siempre empezar por un libro —más abajo haré una selección de los que considero más apropiados para comenzar— y tener a mano cuaderno, bolígrafos y subrayadores. ¿Marcar los libros? Sí, soy partidaria de que un libro de estudio debe tener partes subrayadas e incluso anotaciones a lápiz en el margen o post-its. Este tipo de libros no son para leerlos de corrido como una novela. Cada capítulo debe asimilarse. Por eso recomiendo que entre capítulo y capítulo pasen unos días. 

Mientras se lee y se asimila todo, considero adecuado no practicar. Los rituales son muy atractivos pero también son actos solemnes dedicados a las deidades y como tal deber realizarse cuando se tenga un pleno conocimiento de sus bases. No puedes enseñar a una persona a construir una frase y pedirle que te escriba un best-seller al día siguiente. Aquí sucede igual. Con lo asimilado, practica de manera sencilla. Monta un altar permanente si quieres para ir tomando conciencia y familiarizarte con él y sus componentes. Colócate ante él a diario y enciende una vela e incienso haciendo un repaso mental de lo aprendido y pidiendo guía y ánimo para seguir estudiando. Da gracias por lo aprendido y por todo aquello que consideres. Ya habrá tiempo para círculos, festividades y lunas, créeme. Pero, si los Dioses son tan importantes, ¿no consideras mejor que sus rituales se lleven a cabo cuando tengas plena conciencia de lo que haces? Pues será entonces cuando los realices de corazón y no siguiendo unas pautas. Por supuesto, puedes hacer lo que quieras pero, mi experiencia me ha enseñado que así se asimila mejor todo y se cometen menos errores. En este tiempo de aprendizaje se pueden ir adquiriendo las herramientas que se vayan a utilizar en la práctica e incluso creándolas uno mismo.

¿Por dónde empezar? Pues... por el principio. Indaga sobre los orígenes históricos de la rama que has elegido y sobre sus personajes más destacados para leer sus obras y estudiar de primera mano. Luego, conoce mejor sus principios, ética y leyes, sus deidades principales y secundarias —si las hay—, mitos y festividades. Descubre para qué se emplea cada instrumento, por qué se hace cada paso en los rituales que leas y no avances sin asimilar lo leído. Asegúrate de que cada vez que avanzas, serías capaz de responder con tus propias palabras a las preguntas que un buscador pudiera hacerte sobre ello. Por otra parte, te contaré un secretito: cuando se conoce bien la brujería y se vive en armonía con la naturaleza y el entorno, el empleo de trabajos mágicos disminuye muchísimo porque aprendes a desenvolverte con los medios a tu alcance y solo recurres al nivel mágico cuando todo lo mundano no ha surtido efecto o, en la mayoría de los casos, para reforzar todo lo que se está haciendo para logra lo deseado o necesitado.

Una vez tenemos estas bases, es cuando podemos decidir otros campos como las correspondencias mágicas y planetarias, la adivinación... pero repitiendo lo mismo de antes: buscando fuentes fiables y contrarrestando la información. Asimilando y, por último, practicando.

¿Por dónde empiezo? Yo voy a dar un leve índice sobre libros que creo recomendables para comenzar en la brujería y la wicca, que es el campo que he vivido y del que puedo hablar con conocimiento de causa.

Empecemos por algo ligero

Recomiendo empezar con algo no excesivamente tradicional o denso para no perder el interés antes de empezar. Para ello podemos elegir entre estos (tengo en formato electrónico los marcados en granate, se me pueden solicitar de manera gratuita):
  • El libro completo de la brujería, del recientemente fallecido Raymond Buckland (hoy se cumple un mes de su muerte). SIEMPRE recomiendo este libro porque une teoría con ejercicios prácticos y no es muy denso.
  • La danza en espiral, de Starhwk. Otro libro con teoría y ejercicios, muy activista.
  • El aprendizaje de una maga: los doce cisnes salvajes, de Starhawk y Hilary Valentine. Más teoría con prácticas, basándose en el cuento de los doce cisnes salvajes.
  • Wicca. A year and a day, de Timothy Roderick (Inglés). Tiene lecciones y ejercicios diarios durante 366 días. Sé que el idioma puede limitar a mucho pero con un novel básico de inglés y la ayuda de Google Translate, no tiene ninguna dificultad y es de lo mejor que he leído sobre este tema. Como muchísimos ejercicios prácticos.
  • El verdadero arte de las brujas, de Kate West. De nuevo, teoría y ejercicios prácticos. Ameno, didáctico y dinámico.
Entremos en materia

Ahora que ya has leído algo ligero, vamos con los autores recomendados más reconocidos y dentro de las líneas tradicionales —de los primeros en escribir sobre el tema—. Aquí es a gusto del consumidor. Como habrás estudiado a cada uno de ellos, es elegir libros de aquel con el que sientas más afinidad para empezar y luego derivar a los demás. Entre ellos no pueden faltar:
  • Gerald Gardner. Tiene libros traducidos a español, por lo que puedes empezar por ahí.
  • Doreen Valiente. Tiene libros traducidos al español.
  • Janet y Stewart Farrar. Recomiendo empezar por La biblia de las brujas. Aunque Janet ya no casa con lo escrito en ese libro y ahora publica junto a su actual esposo Gavin Bone. Sus libros están en inglés.
  • High priestess, de Patricia Crowther (inglés).
  • Lid of the Claudron: A handbook for witches, de Patricia Crowther (inglés).
  • La diosa blanca, de Robert Graves.
  • La rama dorada, de James George Frazer.
  • Magia y religión, de James George Frazer.
  • El culto de la brujería en Europa occidental, de Margaret Murray.
  • El dios de los brujos, de Margaret Murray.
  • The many paths of Wicca, de Alex Sanders
  • Aradia, el evangelio de las brujas, de Charles Leland.
  • La antigua religión en la nueva era, de Vivianne Crowley
Espero que todo esto os haya sido de utilidad y, de verdad, aunque no nos conozcamos de nada, o si nos conocemos pero hace siglos que no hablamos, o si hemos discutido hace tiempo, o nos hemos distanciado... si necesitáis cualquier cosa que yo os pueda dar, tenéis dudas o simplemente curiosidad sobre mi práctica, estoy a un mail de distancia para todos. De verdad. No toméis mis palabras ni mis entradas como soberbias o ataques a vuestra persona por no corresponderse con vuestra manera de ser o actuar o por parecer muy seguras. Sobre lo primero os diré que no busco nada de eso, sino ayudar a corregir lo que yo considero un error según mi experiencia. Si no lo es para vosotros, perfecto. Comentadme la entrada y explicadme vuestro punto de vista porque de cada opinión se saca una lección si se sabe aprovechar. Sobre lo segundo, ¿qué puedo decir? Sí estoy muy segura de que mi práctica es correcta PARA MÍ, y aquí os estoy mostrando mis vivencias en la brujería, así que, es normal que os suenen "seguras" pero no son EN ABSOLUTO la verdad absoluta. Son MI VERDAD.

Siempre sed agradecidos por lo que aprendáis y, sobre todo, humildes. Porque como señala el dicho popular: "errar es humano, rectificar es de sabios".

jueves, 26 de octubre de 2017

La magia simpática en la actualidad

Altar de Pleno Invierno 2016

La magia simpática es la más primitiva que conocemos. Ya en la época de las cavernas el hombre representaba mediante estatuillas la pieza que deseaba cazar y le "daba caza" clavándole pequeñas lanzas. Incluso las pinturas rupestres son otro ejemplo de magia simpática. Esta es sin duda una magia poderosa porque une dos factores muy importantes: la voluntad y la visualización. Al realizar cualquier práctica de magia simpática estamos expresando de manera directa lo que anhelamos y le estamos dando una intención concreta con nuestras acciones, es decir, estamos poniendo nuestra voluntad para que funcione. Y para ello, visualizamos de manera física —ya sean imágenes, figuras y diversos objetos— y emulamos en ellos aquello que buscamos conseguir. Hay tantas maneras de llevar a cabo esta práctica como personas hay en el mundo porque cada una tendrá su manera de expresar sus necesidades.

Hay quienes utilizan las nuevas tecnologías para conseguir su propósito, tomando una imagen de una zona donde desean un clima concreto y colocando sobre ella una imagen de un icono que represente ese clima. También puede usarse rellenando un examen con las respuestas correctas y escribiendo la nota máxima en lo alto con enormes números rojos para visualizar el aprobado con buena nota; dejando una pluma y un papel junto a un libro de mucha fama para lograr inspiración... Quiero exponer como ejemplo el ritual que llevé yo a cabo el pasado 17 de octubre. La noche anterior, numerosos incendios se apoderaron de Galicia y era precioso que lloviera porque el viento los estaba propagando. Decidí juntar mis plantas y rodearlas con velas para representar la vegetación ardiendo. Después asperjaría con agua hasta apagar las velas. Debido a que vi que encharcaría demasiado la zona de mis plantas y que algún animal podía volcar las velas, cambié de parecer y dentro de mi caldero coloqué una planta y la rodeé con cuatro velas de té. Lo coloqué en mi altar para evitar sustos con los animales y asperjé con agua. Comenté en mis Redes Sociales este pequeño ritual fácil de ejecutar por cualquiera y algunos se unieron a mi idea. Y en Galicia llovió.


¿Fui yo quien consiguió la lluvia? No. Era algo muy grande que con la voluntad de una sola persona no podría haberse solucionado. Tampoco fuimos aquellos que llevamos a cabo este ritual porque otros con sus medios lo harían de otro modo. Lo que consiguió la lluvia fue la voluntad y la visualización. Todos queríamos que acabase el fuego, todos pensábamos en la lluvia cayendo y ayudando a extinguir las llamas. Y la voluntad de uno es fuerte pero la de muchos, es aún más poderosa.

Un tipo de magia simpática que veo mucho últimamente son los tableros de visión —o vision board— en los que se colocan imágenes, carteles y objetos que infunden ánimos o despiertan la inspiración con solo verlo. Otros prefieren llenarlo de aquello que les gustaría conseguir —fotos de un lugar que quieren visitar, una foto de un décimo de lotería premiado...— para no perder la esperanza de que pueden lograr lo que anhelan.

Con Janet aprendí otro modo muy práctico que implica el uso de cartas del tarot. Por ejemplo, para acabar con la relación que une a dos personas —normalmente cuando esta es tóxica— se eligen dos cartas del mazo que representen a cada una de ellas lo mejor posible y se unen mediante una cuerda o lana del color que corresponda a lo que se quiera representar. Con unas tijeras se corta la cuerda que las une para separarlas y el vínculo se visualiza como roto. Pero, ¿qué pasa cuando no hay cartas? Sirven fotos de esas personas. E incluso dos velas, con los nombres escritos con la ayuda de una aguja y ungidas en aceite de oliva. Los recursos son infinitos, solo hay que saber buscarlos y adaptarlos a lo que necesitamos.

Aún hoy en muchos rituales de festividades se utiliza la magia simpática para representar lo que se celebra. Por ejemplo, en el pleno invierno (Imbolc en wicca), puede colocarse en una cazuela de barro una base de tierra y sobre esta unas flores que se cubrirán con hielo picado. Esto representará la tierra cubierta de hielo y nieve del invierno. Una vela en el centro simbolizará el calor que regresa y, poco a poco, el hielo se irá deshaciendo dando paso a las flores que había debajo, del mismo modo que sucede en primavera con la llegada del calor (gracias a mi querido Brujo Shiva por esta idea que lleva implantada en mi casa desde hace ya cuatro años).

Seguro que vosotros encontraréis vuestro propio modo de practicar la magia simpática o ya tenéis algunos métodos establecidos. Me encantaría conocer vuestra manera de practicar porque compartiendo aprendemos entre todos.

miércoles, 25 de octubre de 2017

¿Qué es brujería?


Voy a adoptar y modificar ligeramente las palabras del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer para hacer una breve introducción a este artículo.

¿Qué es brujería?,
dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es brujería? ¿Y tú me lo preguntas?
Brujería... eres tú.

Así de simple. La brujería surge de nosotros mismos. Todos podemos ser practicantes de brujería porque no se exigen unas aptitudes ni unos conocimientos concretos para adentrarse en este mundo. Brujería es rendir culto a la naturaleza, buscando la conexión con ella, aprendiendo a sacar provecho de lo que nos ofrece sin abusar de ello y, sobre todo, agradeciendo lo que nos entrega. 

Siento un profundo respeto y amor hacia la brujería porque me permite actuar siendo consecuente con mis decisiones. Siento con ella la libertad de no estar atada a ningún libro sagrado y de poder evolucionar en mi camino, dependiendo de mis vivencias y aprendizajes, adaptándonos ambas —brujería y yo— a los cambios que van surgiendo. Si cuando era más joven buscaba el altar más completo y mejor decorado, sin olvidar jamás una sola festividad, ahora considero que con mantener mi altar limpio y cuidado ya estoy practicando brujería sin la necesidad de un ritual lleno de pasos complejos de poca o ninguna utilidad real para mi situación actual. Brujería es encontrarse y saber perderse para hallar nuevos caminos. Es no necesitar ningún tipo de herramientas porque has aprendido que la más importante eres tú junto con tu voluntad. Es despertar cada mañana dando gracias por un nuevo día, valorando los detalles más insignificantes que se cruzan en tu camino en el día a día. Una nube teñida de rosa al atardecer, un pájaro en el alféizar de tu ventana, una llamada inesperada de alguien con quien no se hablaba hace mucho tiempo... No es solo agradecer lo que tomamos porque lo necesitamos sino agradecer aquello que aparece incluso sin haberlo pedido. Es vivir fluyendo con el entorno, adaptándose a los acontecimientos que se van presentando. Es lucha. Es fortaleza. Es sacrificio.

¿Sacrificio? ¡Ahá! ¡Matáis animales y vírgenes! Siento decepcionaros pero, me temo que no. Según la Real Academia Española de la Lengua tenemos varias definiciones para esta palabra que tantos quebraderos de cabeza nos da a los practicantes de brujería.


Como se puede apreciar, las matanzas aparecen a partir de la tercera acepción, dejando en primer lugar la destinada a las ofrendas a deidades. Quizá nuestra mente ha sido programada desde el comienzo de nuestro aprendizaje para ver en esta palabra algo negativo y ahora cueste comprenderla de otro modo. Los sacrificios a los que hago mención son, efectivamente, los que se nombran en la primera de las definiciones. Los sacrificios que podemos entregar a los dioses pueden ser decisiones que nos cuesten tomar, como por ejemplo no hablar durante todo un día, no salir a comer fuera de casa en un periodo determinado de tiempo, abandonar una costumbre de manera temporal, no hacer uso del móvil durante unos días y así un sinfín de posibilidades sin implicar la muerte de ningún animal. Aunque sí que hay prácticas de brujería que utilizan el sacrificio animal, no es el camino que yo he elegido. Bastantes animales y vegetales se sacrifican al año para mantener a mi familia y mascotas como para agregar más a la lista cuando tengo muchas más opciones.

Como he dicho. Brujería es lucha y fortaleza. Es  no rendirse ante las adversidades sino plantarles cara, no viéndolas como un castigo sino como un aprendizaje que tenemos pendiente. No es fácil aceptar en ocasiones que aquello que nos llega lo hace con un fin. ¿Por qué me han despedido cuando más lo necesito? Quizá porque nos habíamos acomodado o estancado en un puesto de trabajo que no nos estaba haciendo evolucionar ni avanzar y era el empujón necesario para dar el paso de ir en busca de lo que realmente necesitábamos. Dicen algunos que todo sucede por algo. Brujería es comprender por qué suceden esas cosas y afrontarlas con entereza sabiendo que habrá recompensa al final de este nuevo camino.

Brujería es libertad. Libertad de rendir culto a la naturaleza como tus necesidades, gustos y sentimientos te dicten. Libertad de no atarte a nadie, de practicar por libre o en grupo. Eres libre. Libre de practicar como creas conveniente siempre que respetes los principios básicos que mencionaba al principio sobre el respeto a la naturaleza. Nadie tiene el libro de la sabiduría absoluta, nadie tiene la forma correcta. Así que, tú que me lees en las sombras ahora mismo, no tomes mis artículos ni mis palabras como un ataque a tu manera de practicar. No te ataco. Te muestro mi camino, lo aprendido en todos estos años. Puedes tomarlo y quedarte con lo que te interese o salir de aquí e ignorarme por completo. Cualquier decisión es correcta porque será tu decisión. Vive acorde a ella como yo lo hago con las decisiones que tomo. Sé una bruja. Álzate sin miedo, enciende velas, toma como guía a otros practicantes para tus rituales, reza, honra, aprende, estudia. Sigue tu camino sin ser una piedra en el camino que decidan recorrer los demás. Sé como el agua del río, fluye constantemente para no terminar estancado.

Espero que os haya gustado esta pequeña exposición sobre qué es la brujería para mí.