viernes, 28 de diciembre de 2018

Día de los Inocentes (Europa)

TALÍA
28 de diciembre 

Temas: Humor, festividad, recreación. 
Símbolos: Decoraciones de fiesta. 
Sobre Talía: Entre las musas griegas, Talía es la Diosa de la festividad y el humor. Ella inspira la celebración de hoy con fiestas desenfrenadas y alegría para despedir el año con optimismo y una nota juguetona. 

Qué hacer: Durante la Edad Media, en esta época del año tenía lugar un simulacro de ritual religioso, similar a la impía Saturnalia. Los roles normales eran normalmente reservados y la reverencia se dejaba a un lado para ser reemplazados por diversión y placer. ¿Por qué no seguir el ejemplo de nuestros ancestros y no nos permitimos un tiempo de de festejar un poco el día de hoy? Haz algo que te llene de energía, que te inspire o te haga reír a carcajadas. Por ejemplo, monta una fiesta con gorros y decoraciones absurdas. Ve tu comedia preferida con un amigo. O, sal a bailar, juega a videojuegos, socializa con aquellos que te hagan sentir bien, en resumen, deja que Talía viva a través de tu placer y dentro de ti. 

Para mantener contigo la energía juguetona y entusiasta de Talía, bendice una amatista (para la alegría y la suerte), diciendo:

Inspira mi humor, musa Talía
haz que a lo largo de mi vida
me inunde siempre la alegría. 

Lleva contigo esta amatista cada vez que sientas disminuir tu humor. 


Fuente: 365 Goddess, de Patricia Telesco

jueves, 27 de diciembre de 2018

Hechizo de adivinación para bendiciones de invierno



Necesitarás:

✨4 piedras o tejas pintadas en rojo, verde, blanco y oro respectivamente. 
✨Una bolsa de tela. 

En muchas tradiciones mágicas europeas, el invierno es el tiempo ideal para viajes chamánicos y la adivinación. Puedes indagar en lo que este año que se acerca te depara para saber a qué atenerte. 

Coloca las piedras o tejas en la bolsa, cierra los ojos. Di: “El año llega a su fin y las bendiciones acabando. El nuevo año se acerca, con bendiciones que serán bien recibidas. Revélame qué está por llegar a mí”. 

Mete la mano en la bolsa y toma una sola piedra. Cada color tiene un significado. 

Rojo: Buena suerte, pasión y amor. 
Verde: Fertilidad y abundancia. 
Blanco: Purificación, paz y desarrollo espiritual. 
Dorado: Poder, energía y prosperidad. 

No importa cuál te sea revelada, toma un momento para agradecer tus bendiciones otorgadas. 


Tip de Morgana: pueden elegirse cuatro minerales de los colores mencionados como por ejemplo jaspe, jade, cuarzo y citrino.

Fuente: Daily Spellbook for the good witch, de Patti Wigington

Kwanza (África-América)

ODUDUA

27 de diciembre 

Temas: Parentesco, unidad, devoción, creatividad, comunidad, amor, fertilidad. 
Símbolos: Objetos negros. 
Sobre Odudua: Al principio, Odudua creó la tierra y su gente. En la tradición yoruba, ella preside todos los asuntos de la fertilidad, amor y comunidad. Su color sagrado es el negro. 

Qué hacer: Esta festividad afroamericana celebra la unión familiar y la cultura negra. Es también un festival de cosecha cuyo nombre significa “primeros frutos”. Cada día de la celebración se centra en temas importantes, incluyendo la armonía, determinación, responsabilidad comunal, propósito, creatividad y fe de Odudua. 

Una hermosa tradición fácilmente adaptada es aquella de encender velas. Cada día del festival, enciende una vela roja, verde o negra (los colores de África). Nombra la vela según uno de los atributos de Odudua que quieras desarrollar (intenta elegir un color que mejor se aproxime a tu propósito). Encendiéndola aporta energía y una manifestación visual a ese principio. Intenta mantener una vela negra encendida (en un lugar seguro) para honrar a la presencia de la diosa durante este tiempo. 

Para inspirar el pacífico amor de Odudua en tu corazón y vida el día de hoy, lleva puesto algo de color negro. Esto absorberá la negatividad a tu alrededor y lo pondrá a descansar. 

Fuente: 365 Goddess, de Patricia Telesco

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Día de embalaje

PANDORA
26 de diciembre 

Temas: Esperanza, prosperidad, deseos
Símbolos: Cajas
Sobre Pandora: Al contrario de la asociación tardía de Pandora, el nombre de esta diosa significa “la que todo lo da”, “dadora de presentes”, incluso cuando los males del mundo amenazan, no olvidemos que la caja de Pandora aún retiene y siempre retendrá, la esperanza. 

Qué hacer: Al contrario de las connotaciones loser as de deshacernos de las cajas, el nombre de esta festividad viene de la antigua costumbre de los comerciantes y sirvientes llevando cajas para conseguir propinas. ¡Así es como llegamos a la tradición del aguinaldo de navidad!

Para con esta tradición, con un giro mágico único, crea una caja de deseos para ti o tu familia. Comienza con una caja que tenga una buena tapa. Llénala con una tela especial y con pequeños dijes que representen tus metas. Incluye dentro un objeto, hierba o piedra para representar la esperanza (la albahaca y la amatista son buenas opciones). Decora el exterior de manera elegante y déjala en un lugar especial con una vela que encenderás durante unos minutos cada día. Cuando un deseo se conceda, toma el dije correspondiente para llevar contigo esa energía o entrégaselo a alguien que necesite esa vibración especial en su vida. 

El objeto de la esperanza, al igual que en la tradición de Pandora, nunca abandonará la caja, para que la esperanza sea siempre parte de tu hogar. 

Fuente: 365 Goddess, de Patricia Telesco

martes, 25 de diciembre de 2018

Para entrar en el espíritu vacacional

Hechizo para el 25 de diciembre 

Necesitas:

🎄Aceite de menta
🎄Una vela roja 
🎄Tres pedazos de turrón 

Las vacaciones de invierno pueden ser difíciles para algunas personas, y si estás celebrando Navidad, Hannukkah o el solsticio de invierno, puede haber ocasiones en las que simplemente no sientes ese espíritu de alegría y festejo. Az este hechizo para aumentar tu ánimo para poder disfrutar de la estación con alegría y paz. 

Unge con una pequeña capa de aceite de menta la vela roja y préndela. Cierra los ojos y medita sobre todas las bendiciones que tienes en tu vida en este momento del año. Piensa en familia, amigos, salud y en todo aquello por lo que debes sentirte dichoso. Puedes agregar unas palabras como:

[ci]Es tiempo de amor, tiempo de paz, tiempo de felicidad. Doy la bienvenida al espíritu invernal en mi corazón porque tengo muchas bendiciones. Doy la bienvenida a la felicidad en mi corazón porque soy muy afortunado. Doy la bienvenida al amor en mi corazón porque este me rodea cada día. 

Come lentamente los pedacitos de turrón y, mientras lo haces, medita sobre el amor, la paz y la alegría. Deja que la vela se consuma y celebra como consideres.


Fuente: Daily Spellbook for the Good Witch, de Patti Wigington

Navidad/Yule (varios lugares)

HERTHA
25 de diciembre 

Temas: Renacimiento, parentesco, Salud, longevidad, tradición m. 
Símbolos: Árboles inactivos, nieve

Sobre Hertha: Antiguamente, en estos días la gente veneraba a Hertha, la diosa teutónica de la fertilidad, los animales domésticos, la magia y la naturaleza. En la tradición germánica, Hertha desciende del humo de cualquier fuego de este día y entrega regalos. Su conexión con la naturaleza ha sobrevivido en el nombre en inglés de nuestro planeta (Earth). 

Qué hacer: Yule debe su nombre a una palabra gaélica que significa “Rueda”, representando el giro de la rueda del tiempo hacia el sol. Antiguamente, este festival incluía fiestas a varias deidades solares, e incluso se ha convertido en la fecha del nacimiento de Cristo. Cualquier fuente de luz o incienso quemándose puede simbolizar la presencia de Hertha en la actualidad. A parte de esto, observa las tradiciones para encontrar maneras mágicas de hacer especial tu celebración. Por ejemplo, los suecos comen pudín de arroz con una única almendra de la suerte, aquel a quien le toque la almendra, tendrá buena fortuna. En Rusia arrojan grano en el interior de las casas para la providencia mientras entonan villancicos. Los americanos piden un deseo al tronco de Yule cuando está prendido y en ocasiones se dedican a la adivinación con las formas creadas por la ceniza una vez se consume. Los bohemios cortan manzanas por la mitad. Si hay una estrella de cinco puntas perfecta en el centro y tiene semillas grandes (regordetas), augura alegría y buena salud. Finalmente, besar a alguien bajo el muérdago para conseguir una larga y feliz relación.


Fuente: 365 Goddess, de Patricia Telesco

jueves, 13 de diciembre de 2018

Luna de diciembre. Eliminando estrés


Diciembre es un mes complicado lleno de estrés y agobios porque hay que organizar comidas familiares, reuniones de amigos y buscar los regalos para nuestros seres queridos. Y, aunque es una época preciosa, todo esto, sumándole la gran cantidad de gente por las calles, las aglomeraciones en establecimientos... terminan haciendo mella en nosotros. Yo soy de darme baños relajantes (mínimo uno a la semana) y, sobre todo, en luna llena. Por eso, creo que la luna de diciembre, la última del año solar, es la mejor para deshacernos de cargas emocionales. 

 Podéis adquirir un gel de baño o una mezcla de hierbas que sea de vuestro agrado. Yo uso bombas de baño, el gel Rub Rub Rub, champú Seanik y el acondicionador Big, todo de Lush (estoy enamorada de esta marca). Para conseguir un ambiente más relajante, encended velas y quemad algún incienso o aceite esencial. Llenad la bañera con agua caliente y añadid una cantidad generosa del gel (si no vais a usar bomba de baño). Si usáis bomba, esperad a estar dentro y echadla para concentraros en cómo se disuelve poco a poco. La idea es quitarse las prendas de una en una, desprendiéndose con cada prenda de una preocupación diferente (una prenda=una preocupación). Una vez desnudes, entrad al baño de espuma (o una vez dentro, echar la bomba de baño). A medida que el agua alivia tensiones del cuerpo, recostaos y cerrad los ojos.

Imaginad que flotáis a la deriva por el mar, con la luna acariciándoos la cara. Deslizaos hacia el océano según la tensión va desapareciendo. Percibid la vida que late a vuestro alrededor, en las olas y bajo la superficie, sin dejar que esa actividad interfiera en vuestra paz. Abandonad las preocupaciones diarias y dejadlas en el agua. Al abandonar el baño, aclaráis con agua (preferiblemente fría, para favorecer la circulación sanguínea) y sentíos rejuvenecer mientras el desagüe se lleva todas vuestras preocupaciones. Podéis abandonar el baño agradeciendo a la luna por este momento y podéis generaros una especie de afirmación o mantra tipo: “La calma me invade aunque el caos me rodee”, una frase que sea corta pero os recuerde este pequeño ritual, permitiéndoos regresar a él mentalmente sin importar dónde os encontréis.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El tarot y yo


Suelo utilizar el Tarot pero menos de lo que me gustaría. Acudo a él en momentos difíciles, cuando no encuentro una salida o alternativa posible a usa situación que me sobrepasa. Soy una mujer muy impulsiva y tiendo a cometer errores por no pararme a pensar en otras soluciones y no la primera que me viene y el Tarot consigue que mínimo durante lo que dura esa tirada, me centre en buscas soluciones y modos de actuar.
Muchos ya sabéis que tengo muchísimas barajas de Tarot y oráculos (90 creo recordar 🙄), algunas por puro coleccionismo y otras porque me funcionan muy bien. Lo más importante para mí en una baraja es que las cartas me “hablen”, que sus imágenes me transmitan algo. Suelo tomar una carta, mirar su imagen y tratar de buscar una historia que explique lo que veo o tratar de empatizar con la situación que se muestra. También necesito que las cartas sean resistentes porque si son muy finas, al barajarlas se doblan y arrugan y ese deterioro me duele demasiado. A esto le puse solución plastificándolas. También hay otros que tienen mucho dorado que “salta” con el uso (el Nefertari Tarot, por ejemplo) que, de nuevo, por miedo al deterioro, son más de coleccionismo que de uso.


Hay una tirada que me funciona muy bien, es El montículo de las hadas, del que hablé en esta entrada. Me va genial desde el primer día en que la usé y yo siempre digo que si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?
Para sentarme a una tirada necesito siempre algunas velas, incienso, piedras/cristales relacionados con aquello que consulto, bolígrafo, cuaderno y una taza de té. Hago varias respiraciones profundas con la baraja entre las manos y después barajo pensando en aquello que quiero consultar.
Me gusta conseguir cajas de madera para mis mazos de Tarot y oráculos pero, teniendo tantos, se hace difícil por lo que recurro en ocasiones a bolsas de tela o a dejarlos en sus cajas de cartón originales.


Cuando compro barajas de segunda mano me gusta dejarlas en mi altar todo un mes lunar. Me gusta en menguante y nueva hacer una limpieza dejándola en el altar con algún cristal encima y en creciente-llena consagrarla a mi servicio. Suelo llevarla conmigo un tiempo (en el bolso si salgo y en un bolsillo si estoy en casa), para familiarizarnos la una con la otra.
Mi Tarot favorito y el que lleva conmigo desde 2005 es El anillo de las hadas, es claro y certero. No se anda con medias tintas y no me ha fallado nunca.


Mi Samhain


Desde hace más de quince años celebro Samhain cada 31 de octubre. Normalmente no celebro solo esa noche Dino los días previos y posteriores, a veces puedo estar una semana dedicándome al altar y a actividades relacionadas con esta festividad. Suelo colocar el mantel y las fotos de difuntos el primer día, otro coloco veladoras, otro las ofrendas... lo que siempre hago todos esos días es hablarles. Al pasar por el altar o mientras lo monto, les dedico unas palabras. A veces a uno de ellos en concreto y otras a todos en general.
Nunca faltan las fotos de mis difuntos (mi abuelo Antonio, mi abuela Inés, mi bisabuela Antonia —aunque yo la llamaba “abuela vieja”—, mi tía Mari, mi abuelo Kiko y mi abuela Cathy). Este año ha pasado algo curioso y es que siempre guardo las fotos juntas en una caja con sus marcos y sus cuencos de cristal para las ofrendas. Siempre están todos juntos. Este año la foto de mi abuela Cathy no ha aparecido ni tampoco su cuenco. Esto me ha hecho pensar. Quizá debo empezar a ser más honesta con mi altar. Desde hace muchos años estoy desvinculada de la familia de mi madre. Desde que me casé y me fui a Austria. Toda su familia me ignoro los casi siete años que estuve allí. Ni llamadas, ni cartas... nada. Y siempre he renegado de ellos por eso. Entonces me pregunto, ¿por qué sigo colocando sus fotos y sus comidas preferidas cada Samhain? Supongo que por tradición, costumbre y respeto.
Este año he tardado más en montar el altar, justo lo monté la noche del 31, porque estuve cosiendo un mantel y lo lavé al acabar la labor pero hasta la tarde del 31 no se secó. Aquí os dejo foto del dibujo del mantel.


Intento mantenerme fiel a la tradición de ponerles velas y ofrendas a los difuntos y de hacer una meditación donde desterrar lo malo del año y hacer propósitos para el siguiente. Si bien antes decoraba siempre alguna calabaza y la colocaba en el altar, este año no he sentido que me represente esa tradición y he prescindido de ella.
Me gusta en esta época comer crema de calabaza por ser un producto de la época y beber mistela, una bebida típica valenciana.
Hay varios textos y canciones que leo y canto en la noche de Samhain y que tenéis recopilados en esta entrada.





Están aquí

Debo decir que yo he tenido muy poca conexión con mis familiares porque vivían en Extremadura y yo en el País Vasco por lo que es difícil para mí tener esa relación que muchos tienen con sus abuelos, tíos, primos... ya que a la mayoría solo los veía unos días en agosto. Pero sí es cierto que hubo algunos que en mayor o menor medida dejaron una huella en mí y, aunque no he llegado a sentirlos a mi lado tras su partida, sí que hay cosas que despiertan mis recuerdos, los evocan.
Por ejemplo, en el caso de mi abuelo paterno, Antonio, es una costumbre mía comer fresas con nata cada 14 de febrero, día de su cumpleaños, porque era su postre favorito.
Con mi abuelo materno, Kiko, no he vuelto a comer migas desde su muerte porque me duele demasiado saber que no más hizo él. Cada verano me preguntaba qué quería comer y le pedía migas con sardinas. Él sonreía y se ponía a rebanar pan duro toda la mañana para concederme el capricho. Además, le encantaban las almendras garrapiñadas y siempre que era la feria del pueblo le compraba una bolsa y nos las comíamos. Adivinad quién tampoco ha vuelto a ser capaz de comer almendras garrapiñadas...
De mi abuela Inés os hablé en esta entrada y por él sabréis que mi mejor manera de tenerla presente es honrando su apodo (la Zorra) y ostentándolo con orgullo. De hecho, quiero tatuarme un zorrito para tenerla siempre conmigo aunque ahora siempre estará representada en mi casa gracias a esta muñeca que encargué a Dancing Goddess Dolls.


Creo que no hay sonidos ni lugares concretos aunque sí tengo una tremenda espinita en mi corazón: que se vendiera la casa de mis abuelos paternos, donde tantos veranos me bañé con mis primas y mi abuelo en una piscina que él mismo nos construyó. Fue muy duro saber que otra familia ocupaba ahora aquella casa donde guardo tantos recuerdos. Esa calle Corredera del pueblo de Orellana la Vieja será siempre especial para mí, pasen los años que pasen. Aunque no recuerde sus voces, me quedan sus fotografías y los recuerdos, más borrosos cada vez y siempre en esta fecha me gusta recordarlos y honrarlos por todo lo que me aportaron y en mi niñez no supe valorar.


De pequeña, al morir mi abuelo paterno, soñé con él, la noche de su velatorio. Aparecía vestido de blanco y me decía que no llorara, que sabía lo mucho que le había querido y que volveríamos a vernos pero que debía irse porque tenía cosas que hacer. Quizá por eso no los siento cerca, no noto su presencia etérea porque desde muy niña he creído que parten a cumplir con otra misión. Pero algún día, todos volveremos a reunirnos, ante un plato de migas, cuencos repletos de fresas con nata y la alegría del reencuentro.

Ancestros || Inés


Aquí os presento a mi abuela paterna, Inés Cabrera Cerro, nacida el 5 de marzo 1921. Sus padres, mis bisabuelos, eran Eusebio y Loreta. De hecho, de su padre viene el apodo familia de los Zorros. Mi bisabuelo vivía en el pueblo (Orellana la Vieja, en Badajoz) pero trabajaba en un olivar y una huerta que tenía y en la sierra y se iba allí con su mula desde que salía el sol hasta tarde en la noche que volvía a casa con su familia. Y en el pueblo empezaron a decir que “bajaba al pueblo por las noches como las zorras” (que bajan a robar huevos). Así, mi bisabuelo pasó a ser “el tío Zorra”.
De niña, cuando iba al pueblo, los de allí decían “es nieta de Inés, la Zorra” y claro, me hervían los higadillos por la connotación negativa de la palabra en el lenguaje coloquial español. Porque que mi padre y su hermano fuesen “los zorritos”, pase pero que las hermanas fuesen “zorritas”... y OJO mis primas y yo... “las zorrillas” pues como que me molestaba mucho. Pero, poco a poco he aprendido a sentirme muy orgullosa de ser nieta de Inés, la Zorra.
Voy a ser sincera, cuando era pequeña y desde que murió su marido, mi abuelo Antonio, no me gustaba mucho ir a su casa. No era muy niñera, a veces parecía que le molestaba tener niños en casa. Pero mis primas y yo nos juntábamos allí cada agosto en vacaciones y jugábamos en el enorme patio trastero de la casa.

Como anécdotas graciosas contaré que recuerdo la casa siempre plagada de regueros de hormigas, o que una vez comiendo natillas caseras, dentro había cristales... porque se le rompió el azucarero de cristal y claro, no iba a tirar el azúcar. Lo barrió y recogió y lo metió en otro azucarero 🤣
La recuerdo haciendo ganchillo, con las gafas justo en la punta de la nariz y mirando de reojo a la tele. Es extraño... pero me doy cuenta de que recuerdo su olor cuando la besaba o la abrazaba. No sabría describirlo pero puedo evocarlo en mi memoria como si la tuviera delante.
No tenía ni buena ni mala relación con ella. Era mi abuela, la veía un mes al año y poco más. Era algo te siempre me apenaba en fechas señaladas como por ejemplo, Navidad. Todos mis compañeros de clase hablaban de encuentros familiares y yo solo estaba con mis padres porque casi toda la familia estaba en Extremadura.
El 25 de enero de 2002 fallecía mi abuela y fue con su muerte cuando yo empecé a conocerla mejor. Quizá porque ya no era una niña —tenía veinte años— y quizá porque ahora que a mi padre le faltaba su madre y necesitaba hablar más de ella. Supe que vendió las tierras de mi bisabuelo para darle dinero a mi padre cuando yo nací para poder mudarnos y pagarnos un piso en Lasarte-Oria (Guipúzcoa), donde viví hasta mis cinco años. Esto me hizo sentirme muy culpable. Siempre la tuve como una abuela tacaña que nunca me daba regalos (fue algo que me insinuaba mi abuela materna siempre, preguntándome si mi abuela paterna me daba la paga o me compraba cosas).
Desde entonces, es posiblemente mi antepasado más honrado en estas fechas. Si bien en España es tradición ir al cementerio a limpiar lápidas y poner flores, yo prefiero poner sus fotos en mi altar con una vela para cada uno y un cuenco de cristal con su comida favorita, chorizo en el caso de mi abuela. El año pasado supe por mi amiga Sjel (que es asatru) que en estas fechas escriben cartas a sus difuntos y dije que este año adoptaría esa costumbre.


Además, hace un mes solicité a Kelli, propietaria de Dancing Goddess Dolls que me hiciera una muy especial para este Samhain: vestida de negro, con pelo canoso y un zorro bordado en su ropa junto a unas bellotas, ya que la bellota es el símbolo de Extremadura.

Curiosidades || El origen de Bluetooth


Este es el rey Harald Bluetooth (dientes azules) Gormsson de Dinamarca y Noruega. Su apodo le viene de la gran cantidad de arándanos que comía, que tiñeron sus dientes. Comúnmente visto como un gran unificador, inspiró la tecnología bluetooth (porque une dispositivos) Y el logo son las runas nórdicas de sus iniciales.


Cuando se le pidió a Jim Kardach que desarrollara tecnología inalámbrica para dispositivos portátiles en Intel, estaba leyendo The Long Ships (1941-1945), una novela de aventuras históricas sobre los vikingos que cuenta con el rey Harald Bluetooth, el rey que gobernó sobre todas las tribus en Dinamarca desde el año 958 y luego logró conquistar partes de Noruega, haciendo que todas las diferentes tribus se comunicaran y se unieran.
Cuando Jim Kardach desarrolló la tecnología y logró que diferentes tipos de dispositivos se comunicaran de forma inalámbrica, lo llamó Bluetooth, porque la tecnología y King Bluetooth tenían el mismo propósito: la unidad y la comunicación entre diferentes grupos.
El logotipo de Bluetooth es la combinación de "H" y "B", las iniciales de Harald Bluetooth, escritas en las antiguas letras utilizadas por los vikingos, que se llaman "runas".

Ahora, ¿por qué se llamó Harald Bluetooth? No está muy claro. La palabra danesa que significa "azul" hoy también significa "oscuro" en el pasado, por lo que el Rey Harald era quizás algo "Oscuro". O bien tenía dientes muy malos que le valieron el apodo de "Diente Oscuro", o el apodo es un error en la traducción de las palabras que significan "Jefe Oscuro", o realmente había algo azul en él.
En cualquier caso, se le conoce como Bluetooth y tenemos sus iniciales escritas en runas en nuestros ordenadores, teléfonos inteligentes o tablets. Solo encontrad la configuración de Bluetooth, encendedlo y veréis aparecer esas letras antiguas en la barra de menú en la parte superior de vuestra pantalla.


Bizcocho de limón


Este año me he propuesto aprender repostería y también quiero hacer mi propio pan. Por ello, empecé con un sencillo bizcocho de limón que puede utilizarse en los rituales como ofrenda y también para compartir. 

Ingredientes (8 personas): 

• 3 huevos
• 1 sobre de levadura en polvo (16 gr de polvo para hornear)
• 1 yogur de limón (125 gramos)
• harina (3 medidas de yogur)
• azúcar (2 medidas de yogur)
• aceite de oliva virgen extra (1 medida de yogur)
• ralladura de 1 limón
• mantequilla y harina (para untar el molde)

Elaboración

Calienta el horno a 180° Bate los huevos. Agrega el azúcar, el yogur, el aceite y la ralladura de limón. Mezcla la harina y la levadura y añádelas a la mezcla. Sigue batiendo hasta que todos los ingredientes queden perfectamente incorporados. Unta un molde con mantequilla o aceite y espolvorea con harina (o utiliza papel de hornear), vierte la mezcla y hornéalo a 180ºC durante 40-45 minutos. Deja que se temple y desmóldalo.

Mi Equinoccio de Otoño


Este año me propuse ser más creativa, ya que siempre digo que tengo "dos muñones izquierdos" cuando trato de hacer algo artístico. Lo admito, no nací con esa habilidad. Pero también considero que es muy cómodo estancarse en el "no puedo" sin intentarlo, sin demostrarte que sí puedes. Y así es como decidí que en cada celebración decoraría mi mantel del altar con un pequeño bordado a punto de cruz, que es una técnica que siempre me ha gustado y además me relaja mucho. Encontré este patrón de unas ardillas con unas bellotas y me pareció gracioso para estar en el centro del mantel, dejando un hueco ideal entre ella para colocar una vela o una pequeña ofrenda. El resultado me gustó mucho y me animó a querer seguir decorando más manteles en próximas festividades.


El día del equinoccio fui al bosque El Saler con unos amigos, mi hijos y mi chico para hacer un banquete en plena naturaleza, estuvimos comiendo —mi pan casero fue un éxito— y bebiendo juntos y recogiendo piñas y hojas caídas para el altar.


A la noche, ya en casa, decidí llevar a cabo una meditación guiada que encontré en Youtube. Admito que hago menos meditaciones de las que desearía y que, aunque me hago el propósito de organizarme el día para mínimo antes de dormir, dedicar quince minutos a esta práctica, admito que, al final, muchas veces me gana la pereza y me voy a la cama sin hacerlo. Esta meditación estuvo muy bien, salí prácticamente renovada y realicé el ritual aún más involucrada con lo que se celebra en esta festividad.



En el altar coloqué alimentos de la temporada y otros elaborados por mí, como mi primer pan amasado por mí misma. También coloqué zumo de granada y uva en el cáliz y traté de elaborar una cornucopia, rellenando mi cuerno ritual con manzanas, espigas y uvas. Tras la meditación y tras bendecir los alimentos y la bebida, procedí a recrear el mito del rapto de Perséfone a manos de Hades, el cual explicaba a los antiguos griegos la llegada de la época oscura del año debido a la tristeza de Demeter por perder a su hija. Así que comí unos granos de granada, interpretando el papel de Perséfone convirtiéndose en Reina del Inframundo.



Receta de pan


Ingredientes:
:bread: 300 gr. de harina de fuerza (vale también de trigo)
:bread: 160 ml. de agua
:bread: 6 gr. de sal
:bread: 1 sobre de levadura de panadería
Elaboración:

Mezclar los ingredientes sólidos y luego agregar agua poco a poco. Pasar la mezcla al mármol enharinado y amasar constantemente hasta que la masa no se nos pegue a los dedos. Hacer una bola y tapar con un trapo. Dejar reposar 20 minutos. Amasar de nuevo y darle la forma deseada. Volver a tapar con un trapo y dejar fermentar 20 minutos. Hornear a 200° hasta que se dore (30-40 minutos)